lunes, 11 de marzo de 2019

La fortaleza de la desnudez


                                    


Somos quienes somos porque no: porque no podemos ser de otra forma.

Cuando miramos a un policía, un cirujano, un pintor..., no tenemos ninguna duda, sabemos a ciencia cierta que sus uniformes no nos dicen quienes son, tan solo son una muestra del empleo que ocupan.
De igual modo, somos los mismos tanto cuando nos vestimos de gala como cuando nos pasamos el día entero en pijama porque ese día, simplemente, nos apetece.

Entonces, ¿por qué tenemos tantos problemas a la hora de no identificarnos con nuestros pensamientos, creencias, valores...?

Las máscaras, es decir, todos aquellos personajes en los que nos vamos convirtiendo a lo largo de nuestra vida: el hijo, el trabajador, el serio, el gruñón, el pasota, el perdido... No son más que "uniformes" que utilizamos dependiendo del rol en que nos estemos metiendo en ese momento.

Pero, ¿quien somos si nos desnudamos de máscaras, pensamientos y creencias? 
William Blake lo define muy bien en uno de sus poemas:



Sí, somos infinitos como infinito es nuestro poder.
Puede que pensemos que nuestra verdadera naturaleza está escondida, que no es fácil aceptar que no somos nuestros pensamientos, ni la educación recibida, ni las emociones que nos invaden, muchas veces de forma abrupta y sin avisar, pero no tenemos ni idea de cómo hacerlo para ver con claridad. Entonces surge la pregunta: ¿cómo hacer visible lo invisible?

Hay que nombrar lo que vemos y sentimos sin enjuiciarnos, sin atender a las expectativas que creemos que puedan tener los demás sobre nosotros. Y viajar al silencio.
Ese silencio que nos hace conscientes de ser uno con el todo.

Al viajar al silencio de uno mismo, comprendemos que las cosas no son lo que nosotros creíamos que eran, que ni siquiera nosotros mismos somos lo que pensábamos que éramos: son mucho más, somos mucho más.

Aunque, viajar al silencio también puede traernos mucho ruido (preocupaciones, imágenes de recuerdos hirientes, miedos...), darle luz a ese ruido es la única forma de entender qué nos condiciona, de qué tenemos que liberarnos para poder fluir con coherencia a nuestra propia e innata naturaleza y ser, al fin, realmente libres.




Lo hermoso de un cuerpo desnudo es que no hay dos idénticos, cada uno de ellos es "raro" en comparación a los demás y, justo ahí, radica su fuerza. Lo mismo sucede con las almas, no hay dos iguales y solo dejándolas ser en su "rareza", brillan con fuerza otorgándonos un poder que nunca encontraremos en otro lugar, en otra persona, en otra situación.

Hay muchísimas técnicas que pueden ayudarnos a descubrir quién somos en realidad pero si hay una fórmula infalible, es la pregunta.

. Ante lo que amo: ¿por qué?, ¿para qué?
. Ante lo que temo: ¿por qué?, ¿para qué?
. Ante lo que detesto: ¿por qué?, ¿para qué?
. Ante lo que no me interesa lo más mínimo: ¿por qué?, ¿para qué?
. Ante mis emociones desatadas: ¿por qué?, ¿para qué?

Intentemos vivir piel con piel con la vida, sin seguir las huellas de nadie, acompañando y dándonos como somos, sin caretas ni filtros. Celebremos nuestra vida, nuestra existencia.

¿Puede haber magia comparable?



De un alma desnuda no se ve su desnudez
sino su LUZ



sábado, 9 de marzo de 2019

Despertar o la verdadera realidad



Quizá para saber qué es la realidad, debamos preguntarnos primero qué creemos nosotros que es la realidad.
Puede parecer un juego de palabras y tal vez lo sea. Tal vez, todo es solo un juego, una partida infinita en la que nuestras creencias, pensamientos, memorias, actos y palabras no son más que un simple dado que nos mueve hacia un lugar u otro.

José Corredor-Matheos tiene un poema desde el que se puede atisbar la relativa necesidad de saber qué es real.





Suele haber un momento en la vida de todo ser humano en el que surge la gran pregunta: ¿existe alguna otra realidad más allá de mi percepción personal de las cosas?

Ese simple cuestionamiento implica la erupción de un volcán interno que ni sabíamos que existía. Es la pregunta más allá de la pregunta y de uno mismo. Un desafío personal al que solo podemos enfrentarnos desde la más absoluta ignorancia.

"Solo sé que no sé nada", una de las frases más recordadas de Sócrates, podría servirnos de punto de partida a esa nueva forma de ver la realidad que nos rodea.


Si somos capaces de sentir, aceptar y vivir desde el desconocimiento, la vida cobra otro sentido y se llena de matices que hasta ese momento no podíamos atisbar.


Difuminarse en uno mismo es una opción que pocas veces nos planteamos; necesitamos controlarlo todo, conocerlo todo, explicarlo todo. ¿Nos damos cuenta de cuánta carga implica eso? Al final, el control es el único que controla: nos controla a nosotros mismos.






Las palabras de José Corredor-Matheos, enfocadas, en principio, a la poesía, también nos sirven a la hora de profundizar en los distintos ámbitos de uno mismo. Sí, dentro de cada uno de nosotros hay una fuerza misteriosa que nos empuja a interrogarnos, una fuerza que crea en nosotros la necesidad de ir un paso más allá de las creencias, patrones y conceptos preestablecidos.

Ya sea qué pasa después de la muerte, por qué vivimos en el mundo en que vivimos o por qué trabajamos de lo que trabajamos, siempre llegamos a una misma conclusión: no lo sabemos. Y, ¿es necesario saberlo?

Quizá lo único realmente importante sea saber quién somos porque, dependiendo de esa respuesta comprenderemos cómo creamos nuestra propia realidad.
Únicamente el conocimiento de uno mismo, sin prejuicios, sin cortinas y sin expectativas, abre la puerta de la verdadera libertad y la única realidad real: la nuestra, la de cada uno de nosotros.

Como dice Sergi Torres en su libro "¿Me acompañas?": "Para ver, uno antes debe mirar y reconocer su ceguera y la ignorancia que anida dentro de los pensamientos pensados de forma aislada, de espaldas a la conciencia universal."




Todo pensamiento personal nace de un juicio, por eso, cuando somos capaces de cuestionar nuestros propios pensamientos, nuestra conciencia se expande y da paso a la contemplación, un lugar desde el que podemos observarnos y observar el mundo sin otorgar poder al pensamiento pensado.
En ese momento aparece el silencio, única puerta tras la que podemos escuchar el latido universal. Es en ese instante cuando dejo de sentir la necesidad de defender mis ideas para empezar a escuchar qué creencias y pensamientos llenan mi mente y me hacen reaccionar desde la reafirmación, la defensa, la ofensa o el juicio.

Entonces, ¿cuál sería el primer paso para acceder a esa conciencia universal? Vivir y aceptar plenamente el presente tal y como se nos presenta.
Aprender a aceptar las circunstancias que nos rodean, las emociones que surgen en nosotros ante cada situación y descubrir qué patrones, creencias, memorias o juicios ocupan nuestra mente.

A esto se le conoce como Despertar. A esto es a lo que se refieren los grandes sabios cuando hablan de "estar dormido": estamos dormidos a la conciencia universal, vivimos sin hacernos preguntas, sin escuchar nuestro propio silencio y, por ende, el silencio-palabra del universo.

En definitiva, Despertar es vivir AQUÍ y AHORA desde la premisa de la total aceptación de ese aquí y ahora porque, de lo contrario, las lecciones que nos manda la conciencia universal para que aprendamos a despertar volverán a repetirse una y otra vez.





Cuando despertamos vemos el amor de forma diferente. Nos enamoramos del alma de los seres, sentimos que formamos parte del todo y, desde esa unidad, respiramos paz y somos capaces de maravillarnos a cada instante de la magia y milagro de estar vivos.



Atrevámonos a mirar en nuestro propio reflejo
 con amor.

Feliz Despertar

¡Feliz Ahora!



jueves, 7 de marzo de 2019

¿Quién soy?



Mi nombre es Paula Enseñat Danús.
Nací en Palma de Mallorca en agosto de 1973. Hija de panaderos, pasé mi infancia entre el pueblo natal de mi padre y la ciudad. 
Durante muchos años, lo único que sabía de mí misma, es que me gusta la poesía, los niños, los animales y la naturaleza en su estado más natural.
Aunque amo el bosque y los árboles han estado íntimamente ligados a mí desde mi infancia, tengo debilidad por el mar. Ya esté calmo o envuelto en la mayor de sus furias, tiene el don de aportarme seguridad, libertad y templanza.

A los 19 años obtuve el título de Técnico Especialista en Jardín de Infancia y, unos años después, el de Técnico Auxiliar de Enfermería.

Desde hace más de 20 años, trabajo en un hospital en el servicio de Partos y Neonatos, profesión que compagino con mi pasión más íntima: la Poesía. Una magia infinita e indescriptible que me ha regalado una familia poética en la que me siento arropada y libre, vivencias mágicas y un poemario.






Además de trabajadora y poeta, soy madre de dos hijos, hermana, hija, esposa, cuñada y madrina. Y, si bien mi vida siempre se ha visto descrita por un ambiente de seguridad y amor, lo cierto es que no fue hasta que encontré el camino de Reiki, cuando aprendí a conocerme de verdad, a conocer las posibilidades de mejorar mi vida y acepté que, si bien puede no parecerlo, todo es posible desde el Amor.


Actualmente, Reiki forma parte de todos los ámbitos de mi vida, ya sea personal, profesional o poética. Sin esfuerzo y sin darme a penas cuenta, ha cambiado mi forma de vivir y estar en el mundo y, por ende, la realidad que me envuelve.

Es por ello que, desde mi percepción poética de la vida, he decidido hacer de Reiki no solo mi forma de vida, sino una de mis labores más importantes.

Dar a conocer, expandir y compartir Reiki y sus innumerables beneficios es un acto nimio ante la riqueza que me aporta a mí en particular y al mundo en general.




Si contemplar la luna
sin verla,
escrutar la piedra
sin verla,
mirar la libélula
sin verla
es la única puerta
que abre la luna,
desnuda la piedra
y enciende el vuelo.
Tal vez,
mirarme sin verme
sea la única puerta

tras la que pueda verte.


Tal vez, para darte la oportunidad de conocerte y cambiar aquéllo que no te hace feliz, tan solo necesitas la puerta a la magia que abre Reiki.


Esta es la única finalidad de este blog: Acercarte de forma más o menos sencilla a técnicas que hagan de tu vida, de nuestro mundo, un espacio de Amor y Libertad en el que todo es posible.


Namasté









Paula Enseñat Danús
Maestra y Terapeuta de Reiki.
Formada en:
Sanación a través de las manos,
Sanación Ancestral y Ho'Oponopono







lunes, 22 de octubre de 2018

Perdón VS Reconciliación



Perdonar

La definición más común de "Perdonar" es: Olvidar la falta que una persona ha cometido sin guardarle rencor ni castigarla y/o liberarla de una deuda, castigo u obligación.

En cualquier caso, siempre hay un "superior" que perdona y un "necesitado" que es perdonado. Ambos, efectos que provocan sendas causas correlacionadas. Es decir, si en algún momento actuamos como "superiores", gracias a las fuerzas del Yin-Yang, creamos la situación inversa y en algún momento seremos los "necesitados".

Por ejemplo:
Si alguien nos ofende y en ese momento no reaccionamos, sino que lo dejamos pasar, nos convertimos en víctimas que, en algún momento serán verdugos para otros.
Dentro de cada uno de nosotros hay y crece la posibilidad de ser verdugos; ya sea estallando frente a un inocente debido a las ofensas acumuladas o bien desde la necesidad de que otros perdonen nuestras ofensas.

Entonces, ¿perdonar es malo?
En absoluto, simplemente, la mayoría de veces utilizamos la palabra equivocada pues, ¿y si en vez de perdón ofrecemos reconciliación? 

En el acto de perdón el EGO herido es el actor principal, en cambio, en la reconciliación el AMOR es lo único que existe; amor hacia el prójimo y, sobre todo, amor hacia uno mismo pues, al liberarnos de aquello que nos hace daño no solo recuperamos nuestra paz, sino que también recuperamos nuestro poder.

Reconciliar

Restablecer la amistad entre dos personas. Adquirir un estado de paz y tranquilidad interior.

Para poder llegar al estado de la Reconciliación es necesario haber comprendido e integrado cinco factores principales:

1.- Nadie es responsable de cómo me siento yo.

Las personas hacen y dicen cosas que no siempre son de nuestro agrado pero, es mi responsabilidad el cómo permito que me afecten y en qué forma reacciono ante ello.

2.- Todo aquél que está en mi vida es mi espejo.

La “Ley del Espejo” dice que todo lo de fuera (las circunstancias de tu vida) es un reflejo de tu interior. Si cambias tu interior (tu forma de pensar, tus creencias y paradigmas), tu realidad cambia. La CAUSA de todo lo que experimentas y sucede en tu vida está siempre en el interior. Por lo tanto, no eres víctima de nada ni de nadie, sino que tú creas tu realidad (te guste o no).

Muchas personas tienen dudas acerca de la ley del espejo y no ven con claridad cuál es el reflejo exterior. Hay cuatro matices que podemos tener en cuenta a la hora de entender si estamos ante una situación de espejo: 

.- Los demás nos espejean cualidades nuestras que no sabemos que tenemos cuando nos gustan especialmente algunas de sus características.
.- Lo que nos molesta de alguien nos espejea justo lo que no queremos ver o aceptar de nosotros mismos.
.- Cuando queremos controlar o manipular al otro teniendo expectativas egoístas.

.-Cuando sin darnos cuenta estamos haciendo lo mismo a terceras personas.

Tener en cuenta la Ley del Espejo nos aporta mayor autoconocimiento, integración de nuestras sombras, más empatía y compasión, más equilibrio emocional, liberación de las actitudes de víctima, sabiduría y libertad.




3.- El enojo nace de la necesidad o miedo a no ser amados, entendidos, aceptados...

Si en vez de culparnos por no ser como los demás esperan o desean que seamos, nos permitimos ser y sentir como realmente somos y sentimos, a nuestro alrededor siempre habrá personas que nos amen precisamente por eso; la diferencia está en lo diferente...

4.- El primer enojo nace con uno mismo cada vez que no nos permitimos decir y actuar como realmente sentimos.

Si nos permitimos equivocarnos de vez en cuando y, en vez de castigarnos, nos premiamos por habernos dado cuenta de ello y trabajamos para mejorarlo, nosotros mismos nos convertiremos en la persona que más nos ame, aumentará nuestra autoestima y por ende, nuestro propio poder personal. 
Al aceptar nuestras propias faltas desde la benevolencia para con nosotros mismos, será mucho más fácil comprender las faltas de los demás y, poco a poco, irá desapareciendo la fuerza que nos mantiene en continuo juicio.

5.- Si no hay necesidad no hay rabia. Si no hay rabia no hay cadenas; solo desde la paz interior puedo resolver las situaciones exteriores.

Cuando estamos en paz con nosotros mismos, nos aceptamos por completo y nos entregamos al auto-conocimiento desde una postura amorosa, resulta más sencillo entender a los demás. Es más, al dejar de juzgarnos desaparece la necesidad de juzgar a los demás.






Herramientas para trabajar la Reconciliación

Libertad:

La única fórmula es comprometernos con nosotros mismos, desde nuestra propia libertad, a tener una actitud de desnudez y aprendizaje con el único fin de traer a nuestra vida la paz, sabiduría y entendimiento que nos permitan soltar los lastres que no nos permiten avanzar.

SÍ A TODO COMO ES:

Aprender a fluir con la vida, con las personas que nos rodean y con nuestros propios sentimientos, actitudes y sombras sin juzgar ni juzgarnos convierte la vida en un camino de aprendizaje, motivación e ilusión, pero si nos mantenemos rígidos, enfocados y/o dominados por nuestro ego, creencias y patrones obsoletos o dañinos, seguiremos caminando en círculos sin siquiera atisbar el gran portal de amor que nos hace libres.

Cartas de perdón o liberación:

Llamadas así, no porque se perdone a alguien, sino porque nos ayudan a liberarnos de las cargas que nos estaban limitando. Es decir, entendemos el perdón como ese acto de amor hacia uno mismo que tenemos cada vez que ponemos nuestra propia paz por delante de cualquier enojo, decepción u ofensa.

Podríamos imaginar a la herida emocional como una púa; la llevamos clavada y nos da miedo quitárnosla por si nos duele, pero resulta que si no la sacamos, al final, la herida se hace más dolorosa, más grande e incluso puede llegar a infectarse: cuanto más profunda o duradera es la herida emocional, más duele, más supura.
El mayor gesto de amor que podemos tener para con nosotros mismos es sacarnos la púa; no importa si se nos clavó por accidente o si alguien nos la clavó, lo importante es deshacernos de ella, ¿no crees?
Si alguien nos la "ha clavado" (queriendo o sin querer) y "por orgullo", esperamos a que esa esa persona quien nos la quite, tal vez lleguemos a morir con ese anhelo...

Si buscamos en Internet, encontraremos infinidad de cartas de este tipo:

- Carta de perdón.
- Carta de liberación del clan familiar.
- Carta de liberación del linaje masculino/femenino.
Etc.

Ejemplo de carta de perdón para resolver enojos o cuestiones no resueltas con otras personas:

Empezamos copiando el inicio del guión.

En (lugar de residencia)
Fecha:
A la atención de (nombre y apellidos de la persona a quien va dirigida).

Hace tiempo que tengo ganas de decirte algunas cosas, pero hasta ahora no he tenido el valor suficiente para hacerlo y es que...

En este punto, nos dejamos fluir y escribimos todo lo que sentimos en referencia a esa persona o situación que nos duele. No importa si salen insultos, recriminaciones o quejas, lo importante es liberarnos de toda esa carga emocional que llevamos en nuestro interior.
 No importa si nos hemos remontado mucho en el pasado ni el tiempo que hace que estamos sufriendo por ello; escribimos hasta que sentimos que lo hemos sacado todo, que no nos queda nada más que decir y seguimos copiando el guión.

Y por todo esto, por no ser tú como yo esperaba que fueses, te perdono y te libero. Me perdono y me libero.

Firma:

Es muy recomendable que la primera carta de perdón sea para uno mismo y, de ahí, escribir una carta a cada persona cercana que ha influido en nuestra vida: padres, hijos, parejas, ex-parejas, ex-amigos (allí donde haya un "ex" es recomendable una carta de perdón).


Meditaciones guiadas:

- Que refuercen nuestra autoestima y poder personal, por ejemplo:



- Para la liberación del clan, por ejemplo:




- Para la resolución de conflictos con otra persona, por ejemplo:




Reconciliarse con uno mismo es el primer paso hacia la auténtica y completa sanación, el segundo, agradecer todo lo que está en nuestra vida y el tercero, trabajar para y por hacernos felices.


jueves, 18 de octubre de 2018

Apego VS Libertad




El Apego

Se define como un estado emocional de vinculación afectiva intensa, duradera y de carácter particular, que se desarrolla y consolida entre dos individuos o hacia algún objeto y cuyo objetivo inmediato es la búsqueda y mantenimiento de proximidad en momentos de amenaza, ya que esto proporciona seguridad, consuelo y protección. Es decir, crea en nosotros la  sensación de que sin esa persona u objeto no podemos ser felices.

El vínculo de apego suele aparecer en torno al año y suele darse entre un niño o niña y sus progenitores o cuidadores, aunque existe la posibilidad de que la figura de apego cambie a lo largo de la vida. 

Cada relación de apego tiene sus características específicas, dado que algunos factores como la edad o la interacción tienen mucha influencia. Estas relaciones son muy amplias, pero las más importantes son las de asegurar la supervivencia de la cría, darle seguridad, autoestima y la posibilidad de intimar, es decir, tener una comunicación emocional privilegiada, así como refugiarse en situaciones de angustia o confusión para sentirse seguro.

Más allá de esto, hay otros tipos de apego que, en lugar de ser beneficiosos, nos dañan. De hecho, incluso el apego de crianza debe ir menguando con el tiempo hasta su completa desaparición. Es la única forma en la que el nuevo individuo puede tomar las riendas de su vida y decidir por sí mismo.

Tipos de Apego

- A nuestras creencias: Nos cuesta mucho abrir la mente a creencias externas o desconocidas.

- Necesidad de mantener el control en todo momento.

- Mental, físico y emocional sobre nuestras responsabilidades ante la vida.

- Miedos: a estar solos, a no ser amados, al vacío, al olvido...

- La creencia de que somos necesarios para los demás.

- A un ser querido vivo o fallecido.

- Al resentir: a recrear una y otra vez los sentimientos de dolor.

- A nuestras costumbres y cotidianidades.

El apego es una herramienta de supervivencia natural hasta que se convierte en una dependencia, entonces se transforma en algo tóxico o disfuncional; lo que antes nos daba seguridad se convierte en una cadena que no nos permite expandirnos y alcanzar nuestro máximo potencial.



El desapego

Es la única opción que nos permite ser quienes realmente somos.
Se trata de ponernos en manos del Universo y confiar en que el resultado que obtengamos será el correcto y perfecto para nuestro propio desarrollo y aprendizaje.

Desapego es dejar a un lado la rigidez que nos condiciona y apostar por la flexibilidad abriéndonos al mundo de las infinitas posibilidades. Es salir de nuestra zona de confort y arriesgarnos a apostar por nosotros mismos y nuestro infinito potencial.

Las cuatro leyes del desapego

1.- Eres responsable de ti mismo.
2.- Vive el presente, asumiendo y aceptando tu realidad.
3.- Promueve tu libertad y permite a los demás vivir la suya.
4.- Asume que las pérdidas van a sucederse, tarde o temprano.

El desapego implica la ausencia de toda necesidad. Sentir que ya tenemos todo lo que necesitamos pues, lo que aún no ha llegado, está por llegar y, sobre todo, vivir AQUÍ y AHORA sin ningún control.

Estrategias para trabajar el desapego

- Intentar ser libre, es decir, permitirnos hacer o no hacer aquéllo que realmente sintamos.

- Perdonarnos por nuestros errores y perdonar a los demás; somos libres incluso para equivocarnos: sin error no hay aprendizaje.

- Visualizar lo que conseguimos con el desapego. Permitirnos sentir la libertad que se oculta al trascender la necesidad.

- Aceptarnos tal y como somos; al permitirnos ser quienes realmente somos, aceptar a los demás es mucho más sencillo.

- Meditaciones. Por ejemplo: 



- Trabajar la autoestima.

- Trabajar con la energía de las piedras

La amatista o las piedras de color violeta tienen la propiedad de transmutar las energías negativas o de baja vibración en energías limpias, positivas y renovadas.
El primer paso es lavarlas tanto física como energéticamente, suele recomendarse hacerlo con agua de mar o, en su defecto, con agua mineral y sal, pero también podemos utilizar el poder de la Luna Llena, dejándolas toda la noche bajo su influjo... 

Una vez que encontramos el apego del que nos queremos liberar, podemos utilizarlas a través de la meditación, en una sesión de Reiki, o tomandos la piedra entre las manos y poniendo toda nuestra intención en la liberación y transmutación de ese vínculo dañino o no deseado.

- EFT o Tapping.
Es una herramienta muy sencilla que se basa en dar golpecitos con las yemas de los dedos en ciertos puntos del cuerpo. Su objetivo es eliminar el bloqueo que no permite fluir las emociones y/o pensamientos.
Los puntos de tapping coinciden con puntos de inicio o final de meridianos de acupuntura:

0: El lateral de la mano, entre la base del dedo meñique y la muñeca.
1: La parte superior de la cabeza.
2: El extremo interior de la ceja.
3: El lateral del ojo.
4: El hueso que hay debajo del ojo.
5: Entre la nariz y el labio superior.
6: La depresión que hay entre la barbilla y el labio inferior.
7: La punta del extremo interior de la clavícula.
8: Unos cuatro dedos por debajo de la axila.
9: El ángulo interior de la uña del dedo pulgar.
10: El ángulo interior de la uña del dedo índice.
11: El ángulo interior de la uña del dedo corazón.
12: El ángulo interior de la uña del dedo meñique.






- Ejercicios para el desapego material:

Si pensamos un poco, seguro que encontraremos muchos objetos que hace tiempo que no utilizamos. Entonces, ¿por qué los seguimos guardando?
Un jersey de cuando teníamos veinte años, la entrada de cine de aquella película que nos gustó mucho, la flor que nos regaló uno de nuestros amores, las fotos de nuestro primer enamoramiento... 

Cuando trabajamos el desapego en un aspecto concreto de nuestra vida, lo trabajamos a nivel general. Por ejemplo, si trabajamos el desapego material, por extensión, también estamos trabajando con todos nuestros apegos inconscientes.

¿Cómo podemos hacerlo?

. Regalar un objeto que no usamos ni tiramos desde hace mucho.

. Regalar un regalo recibido.

. Deshacernos de algo a lo que estamos muy apegados.

. Deshacernos de fotografías del pasado.

Todos hemos vivido momentos difíciles, relaciones conflictivas..., pero seguimos guardando las fotografías que nos hicimos en esos tiempos, con esas personas que tanto daño nos hicieron. ¿Por qué? La respuesta es muy sencilla: APEGO; a quienes fuimos, a la juventud, a nuestro pasado, al dolor...
Si miramos bien, seguro que encontraremos infinidad de apegos y ¡estaremos de enhorabuena! Si los vemos, podemos trabajarlos y andar con paso firme hacia la LIBERTAD.

Entre la resignación y la aceptación se encuentra el fluir. Quien fluye consigo mismo y sus aprendizajes abre la puerta de las infinitas posibilidades.