viernes, 5 de octubre de 2018

¿Por qué no puedo cambiar una realidad que no me gusta?



Una vez que empieza nuestro despertar a la consciencia, es decir, cuando empezamos a hacernos preguntas como: ¿por qué?, ¿para qué?, ¿hacia dónde?, ¿hasta cuándo?, ¿cuánto?...
Empezamos un camino que, sin ser distinto, es completamente nuevo. En ese momento empezamos a buscar respuestas porque, aunque la primera respuesta que obtenemos sea: "Cada uno es maestro de sí mismo. Las respuestas están dentro de cada uno", nuestra mente física necesita buscarlas en el exterior.
Y está bien así, realmente todo está bien en cualquier forma en la que se dé mientras nos ayude a crecer en todos los aspectos que nos completan.
Pero, a la vez, puede ser una experiencia agotadora que se presenta con mucha frecuencia en nuestro día a día. Siguiendo las leyes del Yin-Yang, toda información que obtenemos también nos ofrece su opuesto. Dependiendo de las fuentes que consultemos podemos encontrar frases alentadoras o desalentadoras, claridad o más confusión. Eso, sin contar la ventaja y desventaja de vivir en un momento de gran facilidad para obtener información casi ilimitada sobre cualquier cuestión a la que estemos buscando respuesta.

Lo cierto es que no existe una única información verdadera; su verdad depende del grado de conexión que sintamos con sus afirmaciones o negaciones.

Si lo crees, lo creas

Una simple frase que resume una gran lección: somos y nos sirve únicamente aquello en lo que creemos.

Si creemos que Reiki es sanador y que todo lo que nace de ahí es para nuestro mayor bien, entenderemos las crisis de sanación como parte de un proceso natural y beneficioso de limpieza y crecimiento personal. Pero, si creemos que todo lo que no nos produce únicamente sensaciones de bienestar general es malo, Reiki será malo.
Nosotros mismos bloqueamos o abrimos paso a nuestra expansión física, emocional, mental, energética...

¿Qué tipos de bloqueos nos acompañan?

1.- Bloqueos Emocionales

Podemos llevar nuestra vida con normalidad y calma y, en un momento dado, sentir que algo falla, que algo no fluye con normalidad.
Es momento de plantearnos si podemos estar pasando por un bloqueo emocional: una barrera que nos impide pensar y sentir con claridad. Lo cierto es que esta barrera es un mecanismo de defensa que nos ayuda a "no sentir" las sensaciones incómodas que nos afectan en ese momento. Nos protege y, a la vez, nos impide sentir en profundidad y expansión.
Aprender a comprender y gestionar nuestras propias emociones es el único camino válido en este momento. Hasta que no logremos conectar con los pensamientos que crean en nosotros esas emociones y nos permitamos sentirlas, no podremos avanzar.

* Ejercicios para desbloquear las emociones enquistadas:

. Respiración: La respiración Ha de Ho'oponopono es una de las más fáciles y efectivas. Se trabaja en series de 4 repetidas cuatro veces: Inspiramos contando hasta 4, mantenemos el aire contando hasta 4, expiramos contando hasta 4, mantenemos contando hasta 4...

. Meditación: En internet podemos encontrar infinidad de meditaciones guiadas para la relajación. Con dedicarles 5 o 7 minutos al día es suficiente para mantenernos conectados con nuestro sentir real.

. Ejercicios prácticos:
Mecer la pelvis: Podemos realizarlo tumbados o de pie, apoyando bien las plantas de los pies y doblando ligeramente las rodillas. Al inspirar movemos la pelvis hacia adelante y hacia atrás al expirar.

Tapping:
Es una herramienta muy sencilla que se basa en dar golpecitos con las yemas de los dedos en ciertos puntos del cuerpo. Su objetivo es eliminar el bloqueo que no permite fluir las emociones y/o pensamientos.
Podemos utilizarlo de dos formas:
1. Mencionando el problema o preocupación que queremos resolver.
2. Con la única expectativa de dejar fluir las emociones para poder detectarlas y gestionarlas.

Los puntos de tapping coinciden con puntos de inicio o final de meridianos de acupuntura:

0: El lateral de la mano, entre la base del dedo meñique y la muñeca.
1: La parte superior de la cabeza.
2: El extremo interior de la ceja.
3: El lateral del ojo.
4: El hueso que hay debajo del ojo.
5: Entre la nariz y el labio superior.
6: La depresión que hay entre la barbilla y el labio inferior.
7: La punta del extremo interior de la clavícula.
8: Unos cuatro dedos por debajo de la axila.
9: El ángulo interior de la uña del dedo pulgar.
10: El ángulo interior de la uña del dedo índice.
11: El ángulo interior de la uña del dedo corazón.
12: El ángulo interior de la uña del dedo meñique.



2.- Bloqueos Físicos

Un bloqueo físico es la contención muscular de algún impulso o sentimiento tabú: intentamos suprimir la respuesta física a una emoción porque consideramos que no está bien. Si lo aceptamos, en lugar de luchar contra ello, descubriremos el gran potencial que se esconde tras un bloqueo.
Nos hemos acostumbrado a diferenciar el cuerpo de la mente y sentir que son dos cosas separadas. Y nos hemos hecho tan mentales que sólo nos identificamos con nuestras acciones voluntarias y controlables. Consideramos que todo lo demás, lo involuntario e inconsciente, no nos pertenece.
* Ejercicio práctico para trabajar el bloqueo físico:

Buscamos un momento y lugar en el que podamos estar tranquilos, nos colocamos en una postura que nos resulte cómoda y cerramos los ojos.
Respiramos tranquilamente, observando la respiración pero sin intervenir en el proceso e intentamos descubrir qué partes de nuestro cuerpo se resienten, a qué partes de nuestro cuerpo no llega la respiración.
Una vez que las hemos localizado, nos mantenemos como meros observadores, no intentamos que ese malestar o rigidez se desvanezcan, simplemente seguimos respirando y dándonos permiso para que el aire limpio llegue a esas zonas.

Cuando sintamos que algo ha cambiado; que ha emergido una emoción, que la rigidez es menor, que el dolor se ha convertido en otra cosa, entonces abrimos los ojos y volvemos al presente que nos ocupa.
A veces no podremos reconocer una emoción en especial pero si podemos sentir qué parte de nuestro cuerpo se resiente, podemos buscar qué emociones están ligadas a esa parte u órgano de nuestro cuerpo. A partir de ahí tan solo deberemos aceptarla y darnos permiso para sentirnos así para notar cómo, poco a poco, nuestro estado anímico y físico mejora.





3.- Creencias limitantes

Son una percepción de la realidad que nos impide crecer, desarrollarnos como personas o alcanzar todas esas cosas que nos hacen ilusión. Es algo que realmente no es cierto pero que, como si lo es para nuestra mente y eso es lo que vale para nosotros, lo damos por bueno.
Puede ser algo con lo que hayamos convivido desde pequeños o que se haya incorporado en nuestra vida a través de alguna experiencia u opinión; si un amigo me hizo daño, a partir de ahí puedo protegerme de los "falsos amigos" por lo que no me abro a nuevas amistades.
Si nosotros creemos que no podemos, el cerebro ya nos predispone para eso
Lo mismo sucede con el  miedo que nos paraliza; nosotros ya visualizamos el futuro, naturalmente desde la parte catastrófica y pensando en todo lo que nos va a ir mal en vez de todo lo que puede ir bien.

. Algunas creencias limitantes:
- El dinero no crece en los árboles.
- Todos los actores son de principios dudosos.
- Aún no estoy preparado.
- No merezco "esto que deseo".
- Yo no soy como "alguien con quien nos comparamos".
- El trabajo está muy mal.
- El mundo es injusto.
...

Es importante saber que la mayoría de creencias limitantes se crearon en la infancia y suelen acompañar la baja autoestima y la falta de confianza. Normalmente estas creencias van asociadas a un miedo: a hablar en público, a ser rechazado, a esforzarse en vano...

Las creencias no responden a verdades o hechos demostrables a través del raciocinio, sino que son pensamientos asociados a ideas o sentimientos que tomamos como ciertos, ya sea por fe, confianza, miedo… Es decir, la creencia no es la verdad, es una verdad que hemos construido.
¿Cómo detectar las creencias limitantes?
Lo cierto es que no es fácil pues se trata de pillar infraganti a nuestro cerebro. Es decir, conocer qué pensamientos tenemos sobre esa faceta de nuestra vida que no funciona como deseamos.
Trucos:
- Observar nuestra forma de expresarnos; mensajes derrotistas o negativos son indicio de creencia limitante.
- Escribir en un papel todo lo que pensamos sobre ese tema y, una vez terminado, estudiar su lenguaje.
- Meditaciones de merecimiento y creencias.
Una vez que hemos descubierto qué creencia nos limita, nuestro trabajo será cambiarla, transformarla en positivo.
Por ejemplo: Si el mensaje es de "no puedo", procuraremos usar la palabra "puedo" cuando nos refiramos a ello o, en todo caso, le añadiremos la palabra "pero" o "por ahora" o "hasta ahora".
- "No puedo trabajar de lo que me gusta", podemos transformarlo diciendo: "Puedo trabajar de lo que me gusta"/"Hasta ahora no he podido trabajar de lo que me gusta"/"No puedo trabajar de lo que me gusta por ahora".
Con este ejercicio, poco a poco, iremos trascendiendo la creencia que nos había estado limitando.

4.- Bloqueos Transgeneracionales
Nacemos formando parte de un proyecto consciente o inconsciente de nuestros padres, que a su vez, obedece a la información heredada de nuestros ancestros.
La carga de esta memoria transgeneracional se transmite en el momento de la concepción con el deseo de nuestros antepasados de ver realizados sus mandatos.
La información del linaje pasa de padres a hijos tanto a nivel genético como a nivel psíquico, copiando inconscientemente la información neurológica y energética de nuestros ancestros.
Entender nuestro árbol genealógico nos permite contactar con las emociones atrapadas en él y liberarnos de sus bloqueos e influencias negativas.
Para detener el proceso de repetición es necesario buscar en el esquema familiar y encontrar el origen del bloqueo dentro de la historia de los ancestros.
Descubrir  qué sintieron, conocer las reglas familiares a cerca de lo que se puede y lo que no se puede hacer, los derechos y deberes de cada uno de sus miembros, lo prohibido y el rol de cada miembro dentro del clan familiar, nos permite tomar consciencia de los conflictos y, lo que es más importante, sanarlos. 
Eliminar las cadenas inconscientes y soltar el lastre que nos ata a conflictos vividos en el pasado familiar nos ayudará a convertir las experiencias dolorosas del presente en acciones positivas y a tomar el control, permitiéndonos ser los protagonistas de nuestra propia vida.
Para ello, lo más fácil es encontrar a un terapeuta de la biodescodificación y trabajar con él de forma íntima y certera pero también podemos empezar nosotros mismos.
¿Cómo? Indagando en los recuerdos del clan, hablar con los mayores, intentar hacernos una idea de cómo eran nuestros antepasados, de cómo vivían, de si había alguna enfermedad hereditaria o algún patrón común visible que podamos vincular con nuestro propio presente.
Una vez que hemos hallado una conexión, podemos limpiar esas memorias practicando Ho'oponopono, escribir una carta de perdón o de sanación del linaje familiar y, sobre todo, aceptar y amar a cada uno de los integrantes del clan por encima de todas las sombras que puedan haberle acompañado.



La aceptación y el amor incondicional hacia todos y, en especial, hacia nosotros mismos, son las mejores herramientas con las que podemos trabajar.









miércoles, 26 de septiembre de 2018

7 pasos para Crear mi Realidad



Somos energía que, a través de la relación entre los cinco elementos, los chakras, los meridianos, las emociones y los pensamientos, permanece en constante movimiento.

Tenemos una mente muy poderosa que suele llevarnos a hacer las cosas a su manera (Ego). En gran parte, desde la idea o creencia de que para obtener éxito, hay que estar en continua lucha, hay que competir, hay que esforzarse. Aunque también existe la creencia de que DAR es lo mismo que PERDER; materialmente puede parecer cierto: si yo tengo tres canicas y te doy dos, solo me quedo con una, es decir, he perdido dos. 
Es en esos momentos cuando debemos centrarnos, no en la pérdida, sino en la ganancia: "¿Qué he ganado yo?" Una de las respuestas que podemos obtener es "emociones gratificantes". Pero podemos ir un paso más allá si recordamos la Ley de "arriba igual que abajo", es decir, si yo doy y prevalece en mí la gratitud por las emociones positivas que ese "dar" me ha proporcionado, estoy creando un tipo de vibración que, por correspondencia, atraerá hacia mí lo mismo que yo emano: más oportunidades para agradecer y recibir.




Nuestras emociones dan forma a nuestros pensamientos y éstos, a su vez, tienen una vibración específica que atrae vibraciones afines.

1.- Atraemos lo que vibramos.

Si no ordenamos en nuestra mente qué es lo que realmente queremos desde la sinceridad más absoluta para con nosotros mismos, el Universo nos dará lo que pueda.

Por ejemplo: 
Puedo pedir un amor especial pero si dentro de mí no me amo absolutamente, estoy pidiendo desde la incoherencia. ¿Qué puede darme el Universo? Un amor que se medio ame como lo hago yo.
En cambio, si primero trabajo en conocerme sin temor ni resquicios, me acepto tal y como soy y me dedico a amar mi Luz y mi Sombra, entonces, y solo entonces, el Universo podrá darme un amor que pueda amarme como yo pido, que se ame como yo me amo...



El Universo no conoce el significado del NO

Las Leyes del Universo no contemplan nuestra visión de "bueno o malo"; la vibración es solo vibración, no hay polaridad positiva ni negativa. El Universo no juzga, tan solo nos da aquello que pedimos. Por ejemplo:

- Si decimos: "No quiero más problemas", realmente estamos diciendo "quiero más problemas", ¿y qué nos da el Universo? Justo lo que pedimos.

En cambio, si pedimos correctamente, desde la gratitud en lugar de desde la carencia, el Universo nos da justo lo que pedimos.



2.- ¿Sé lo que realmente quiero?

Tan solo una vez que hemos aprendido a conocer y reconocer nuestros patrones y creencias, somos capaces de conocer nuestra auténtica verdad (aunque no nos guste).
Por ejemplo:
Tal vez mi deseo más profundo sea cambiar de trabajo pero interiormente me aterroriza que pueda darse la oportunidad. Si no soy consciente de ello, pediré un nuevo trabajo pero, o bien no se me dará o conseguiré otro trabajo que tendrá las mismas características que no me gustan del que tengo. Pero, si soy capaz de reconocer ese miedo y trabajo para desecharlo o quitarle poder, entonces estoy en condiciones de pedir ese trabajo que colmará todas mis expectativas.

Lo que pedimos se nos da, siempre, la única diferencia es si la fuerza está en un deseo inconsciente o en un deseo consciente y veraz.



3.- Aprender a pedir

Muchas veces pedimos desde la carencia, el enojo, la negación o el miedo, todos, factores de baja vibración que no nos ayudan a conseguir lo que deseamos. Hecho que alimenta a nuestra mente-ego que nos dice: "¿ves? Ya te lo decía yo, todo esto no son más que tonterías...". 
Por ejemplo:
Si estoy pasando una mala racha económica y pido abundancia desde un sentimiento de carencia, la baja vibración de ese sentimiento no tendrá fuerza suficiente para atraer vibraciones más altas.
Lo mismo sucede cuando en nuestras peticiones aparece la palabra "no".



4.- ¿Siento lo que deseo?

Hay un sentimiento que suele acompañar nuestros deseos y peticiones: el no merecimiento. Si yo no me siento merecedor de obtener lo que pido, ¿cómo podré obtenerlo?
Es muy importante identificar qué sentimiento acompaña nuestros deseos pues, cuando no hay coherencia entre lo que pensamos, hacemos y sentimos, se rompe el flujo energético; es como intentar recorrer una carretera llena de socavones.

Es mucho más efectivo acompañar nuestros pensamientos y deseos desde el sentimiento de que ya estamos disfrutando de aquello que pedimos. 
Por ejemplo: Un niño que empieza a caminar no duda en extender la mano, lo hace desde el convencimiento de que siempre encontrará la mano de un adulto que le ayude a no caerse.
Si dudamos de si se nos dará, ¿cómo se nos va a dar?



5.- Deseo versus Pasión

Una vez que hemos localizado aquellos patrones, creencias y/o sentimientos que no nos permiten vibrar correctamente, se abre ante nosotros una autopista maravillosa; la que nos lleva directamente a nuestra verdadera pasión. Entonces llega el momento de la gran pregunta: "¿Qué me apasiona de verdad? ¿Qué es lo que alimenta mi felicidad?"

Si vivimos enfocados en aquello que nos apasiona, que nos hace sentir vivos, nuestra vibración palpita a niveles nunca experimentados. Desde este lugar no hay nada que no podamos lograr; estamos en el lugar exacto para crear la realidad que realmente deseamos.



6.- Vivir de la Pasión

Una vez que hemos descubierto cuál es nuestra auténtica pasión, el siguiente paso es trabajar para hacer de ella nuestra fuente de ingresos.
¿Cómo? Buscando asesores específicos para la actividad que queremos realizar, prepararse intelectual y prácticamente para su desempeño y lanzarse a vivirla.



7.- Mi pasión = tu bienestar

Cuando ponemos nuestros dones, facultades, conocimientos, pasión y práctica en pos del bienestar común, ofreciendo y compartiendo con los demás nuestra dicha, el Universo nos recompensa sobradamente pues estamos llevando a cabo una de las premisas más importantes del Universo: amar al prójimo como a ti mismo. Es decir, lo importante no es que yo esté bien, sino que estando bien yo, lo estará todo el mundo. 
- Este principio está regido por la "Ley de Correspondencia":
Quizá la más importante de todas y en muchos sentidos, una ley que explica muchas otras leyes. De ella parten afirmaciones como:
. Como es dentro es fuera (cuerpo/mente/espíritu)
. Como es para mí es para ti (hermandad/el Todo)

La ley de la correspondencia constituye el principio fundacional de casi todas las religiones y escuelas del pensamiento y es la clave de la libertad personal y de la felicidad. En otras palabras, la autopista hacia el éxito y la satisfacción.



* Las 7 leyes de Ho'oponopono

1- El mundo es lo que uno piensa que es
2- No existen límites
3- La energía fluye donde ponemos la intención
4- El poder está en el Ahora
5- Amar es ser feliz con algo
6- Todo el poder está en nuestro interior
7- Lo efectivo está en la medida de lo verdadero


* Ejercicio para la abundancia económica.

Pasos:
1. Reconozco en mí el deseo de abundancia económica.
2. Pienso detalladamente la cantidad que quiero recibir -y un poquito más- desde un pensamiento coherente.
3. Relleno el Cheque de Abundancia Universal.
4. Me siento merecedor de ello.
5. Conecto con la emoción de saberlo efectivo.
6. Conecto mi pasión con esa abundancia económica.
7. Disfruto de compartirlo con los demás.



Para terminar, yo reconozco en mí y en ti, la Abundancia Infinita del Universo, celebro el bienestar común que nos ofrece y agradezco la posibilidad de compartirlo contigo.
Que así sea. Así es. Hecho está.
Gracias. Gracias. Gracias.

¡Feliz Abundancia! ¡Feliz Vida! ¡Feliz Ahora!


lunes, 24 de septiembre de 2018

PRANA o Respiración Vital




Respirar es más que llevar oxígeno a los pulmones y desechar dióxido de carbono.
Cuando inhalamos, nutrimos cada célula de nuestro cuerpo y, cuando exhalamos, desintoxicamos nuestro organismo y el sistema linfático.

La respiración es la fuente básica de nuestra vitalidad física, emocional, espiritual y energética,  por ello, es el primer paso a la hora de trabajar conscientemente en nuestra salud a todos los niveles.

El aire es mucho más que oxígeno, nitrógeno, óxido de carbono, óxido de nitrógeno, argón, helio, neón, criptón, xenón, hidrógeno, metano, óxido nitroso y vapor de agua y ozono.




La respiración es el proceso mediante el cual los seres vivos intercambian gases con el medio externo.
Consiste en la entrada de oxígeno y la salida de dióxido de carbono del mismo.
En las personas, esta respiración se lleva a cabo a nivel pulmonar y a nivel celular.





Respiración celular




La respiración se divide en dos fases distintas:

. Inhalación: es el proceso por el cual entra aire rico en oxígeno desde el medio exterior hacia el interior de los pulmones.

.Exhalación: es el fenómeno por el cual el aire pobre en oxígeno y rico en dióxido de carbono sale de los pulmones, es por tanto el proceso inverso a la inspiración.

El dualismo sanador

En la respiración encontramos la dualidad que nos alimenta, la combinación de dos opuestos que se complementan: la inhalación y la exhalación. Dos polos opuestos que, unidos en un mismo instante y enfoque, crean energía; una polaridad vital ascendente y descendente.


Nacimiento y muerte, día y noche, inicio y fin...

Los cuerpos que nos forman también manifiestan este ciclo de Vida-Muerte-Vida:

. A nivel físico: el nacimiento y la muerte; con el tiempo llega la vejez y la muerte pero si dejamos de respirar, morimos.
. A nivel mental: el pensamiento que llega y el que se va; si dejamos de inhalar, la circulación de pensamientos se para. El pensamiento es energía, una energía que muere si dejamos de respirar.
. A nivel energético: el influjo que notamos cuando fluimos o nos bloqueamos ante una situación o persona. En este nivel el ciclo respiratorio es mucho más sutil, pues no se trata de un intercambio de gases sino que se mantiene en un nivel sutil, puramente energético.

El Prana no es la respiración en sí misma, sino la energía vital que se produce en la polaridad del intercambio producido entre la entrada y la salida de aire.




En el cuerpo físico no concebimos esta polaridad como la fusión de dos opuestos; inhalación y exhalación forman parte de un mismo proceso. Cuando respiramos automáticamente no hay nada que elegir, la diferencia está en respirar conscientemente, es entonces cuando podemos darnos cuenta de lo que nuestro cuerpo siente cuando inhala y se nutre, y cuando exhala y se purifica; dos placeres necesarios que nos abren las puertas a una nueva concepción:

Respirar es elegir

La energía vital es bipolar: inhalar/exhalar, amor/odio. Pero solo respirando conscientemente nos damos cuenta de esa polaridad. Ningún cuerpo puede existir sin esta polaridad, lo mismo que el cuerpo físico no puede existir sin inhalar y exhalar. Ambos, dos procesos de AMOR.

Desde la respiración consciente podemos darnos cuenta de lo que sentimos. Para ello, simplemente, debemos ser meros observadores.
Al observar nuestra respiración nos damos cuenta de que no es necesario elegir; inhalar y exhalar forman parte del mismo proceso. Lo mismo sucede con los sentimientos de amor/odio (entendiendo odio como todo aquello que nos desagrada o nos produce emociones o sensaciones desagradables).

Si durante la respiración consciente sentimos molestias en alguna parte del cuerpo, tan solo hay que seguir nutriendo y limpiando para que esa molestia desaparezca. Si experimentamos sentimientos de tristeza, enojo..., lo mismo, sigamos respirando desde la conciencia de que forman parte de nuestro proceso y respiración vital.

Al entender la polaridad que nos mantiene VIVOS dejamos de lado la necesidad de elegir, empezamos a fluir con lo que somos y sentimos sin juzgarnos y esa libertad, se extiende a todo lo que nos rodea, ya sean personas o situaciones.

No podemos aferrarnos a la inhalación ni a la exhalación porque necesitamos de ambas para poder vivir. Del mismo modo, no podemos aferrarnos al amor ni al odio, pues forman parte del mismo ciclo de Vida-Muerte-Vida.

Cuando nos convertimos en observadores de esa polaridad, trascendemos el cuerpo y podemos darnos cuenta de la respiración sutil que nos envuelve, entonces somos poderosos y débiles a la vez, pero no importa, pues estamos exentos de la necesidad de elección; la vida es algo que está fuera de nosotros, el mar en el que nadamos.


La VIDA entra y sale como la respiración.



Crear desde la Libertad

Cuando en vez de involucrarnos en algo permanecemos como meros testigos, estamos más allá de los juicios y/o creencias que nos limitan.
Desde la respiración consciente, es decir, siendo tan solo testigos de la misma, dejamos de ser vida o muerte para emerger en una nueva fuerza, el PRANA, que emerge en nosotros y nos trasciende; ya no somos algo limitado, somos el prana mismo.

Desde ese eterno ahora que es la respiración nos mantenemos en el presente. 
Si lo hacemos conscientemente nos ayuda a estar en nuestro centro, a conocernos íntimamente a nosotros mismos y crear una vida fiel a nuestra auténtica verdad.

Ho'oponopono y la respiración HA

Los kahunas hawaianos nos enseñan que, a través de una respiración consciente, creamos fuentes de energía o mana, que podemos orientar a voluntad.
La practica de una respiración profunda y rítmica nos ayuda a acumular energía mana y a aumentar nuestros niveles vibratorios.

. Ejercicio:
A partir de una respiración natural en la que inspiramos por la nariz y exhalamos por la boca, nos dejamos mecer por su ritmo. Poco a poco, vamos moderando la salida de aire hasta expulsarlo suavemente por la boca.

Sentimos el movimiento del aire filtrándose en nuestro ser y llegando a cada órgano, musculo y célula. Al expirar, permitimos que el sonido "Ha" acompañe la salida del aire y sentimos el influjo de su poder sanador.

"Ha" es una palabra hawaiana que significa respirar profundamente y etimológicamente se relaciona con el número cuatro.

Por ello, la respiración Ha se trabaja en series de cuatro:

- Inspiramos contando hasta cuatro
- Mantenemos contando hasta cuatro
- Expiramos contando hasta cuatro
- Mantenemos contando hasta cuatro

* Repetimos el proceso cuatro veces.

A través de la respiración consciente sentimos un estado de paz y bienestar desde el cual, siempre desde afirmaciones positivas y desde la abundancia, atraemos a nuestra vida las sincronicidades oportunas que demostrarán y mejorarán nuestra vida y salud día a día.

El mudra que se corresponde con la respiración Ha y que podemos utilizar mientras la realizamos es el infinito.




¿Qué es un mudra?¿Para qué sirve?

Tienen su origen en las tradiciones hinduistas que se basan en la teoría del Holón; cada uno de nosotros formamos parte de un mismo Todo con el que está íntima y continuamente relacionado.

Mudra en sánscrito quiere decir “sello” o “anillo para sellar”; descripción del movimiento invisible que resulta del gesto ya que, cuando unimos los dedos de la mano formamos una especie de anillo que permite concentrar la energía o hacer contacto con una energía en particular. Al igual que ocurre cuando tocamos la tecla “Enter” de nuestro teclado, así funcionan los mudras: instantáneamente.
Al unir un dedo con otro hacemos contacto y cerramos un tipo especial de circuito que permite una cualidad de energía, una intención o una vibración en particular.

Algunos símbolos son simples y fáciles de recordar: la mano derecha representa el Sol, la izquierda a la Luna y cada dedo encarna un sinfín de información.



Prana es energía cósmica, y nuestro primer encuentro con ella es en el cuerpo físico. Se manifiesta primero como respiración, y luego va manifestándose como otras formas de respiración: influencias, magnetismo, pensamientos, vida, creación, ser. Si uno se vuelve consciente de ello, va trascendiendo capa tras capa, hasta llegar al estado puro del Ser, donde ya no hay división ni dualidad, en ese estado tan solo existe la Unidad.